Zorros con arco

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Estupenda vista, finísimo oído y mejor olfato nos pondrán a prueba cuando andemos con nuestro arco tras los raposos. De la caza menor, es el zorro sin duda la pieza más difícil y  valorada por los cazadores arqueros por la dificultad que entraña que este animal se presente a distancia de tiro y saber rematar el lance con éxito.

Mientras que en Centroeuropa el zorro es un animal de caza muy apreciado, al que incluso dedican cánticos cuando alguno es abatido (por algo será), aquí en España no deja de ser anecdótica su caza, y la mayoría de la veces son cazados más por casualidad que como consecuencia de dedicarles tiempo a darles caza. Y realmente…es una pena. No entiendo como un animal cuya caza da tantísimo juego no despierte más entusiasmo entre el colectivo de cazadores. Quizá sea porque de fácil tiene muy poco, y cazar zorros con relativa frecuencia no es sencillo, ni tan siquiera para los más experimentados. Mi padre me decía de pequeño…”si consegues ser diestro en la caza de zorros y urracas no tendrás ningún problema con el resto de animales cazables”, y que razón tenía.  Porque bichos más tunos que zorros y córvidos en el campo….ninguno.

Biología:

Pienso que es  muy importante conocer en líneas generales la biología del zorro para comprender en todo momento lo que acontece alrededor de este animal a lo largo del año y saber las mejores épocas para cazarlos en las distintas modalidades.

Empezamos desde el principio. La zorra pare a sus 4-5 zorrillos a finales de febrero principios de marzo y permanece en la zorrera con ellos amamantándolos sin abandonarlos hasta que tienen al menos tres semanas de vida. En este tiempo la hembra sale lo justo fuera de la madriguera y es el macho el que se encarga de cazar para ella llevándole la comida a la zorrera.

En este periodo ya sabemos por tanto lo que nos podemos encontrar en el campo, zorros adultos principalmente machos a cualquier hora del día o zorras que por alguna causa no hayan parido.

Hasta finales de mayo los zorrillos no se alejan de la madriguera hasta que poco a poco van siguiendo a la madre aprendiendo  a defenderse en el campo. Se independizan sobre  finales de junio. Y en Julio ya andurrean todos en solitario encontrándonos zorros adultos y jóvenes por cualquier lado aunque siendo fieles al lugar donde nacieron. Hasta noviembre campan a sus anchas los jóvenes por los territorios de sus padres y es en noviembre cuando empieza la guerra por el asentamiento del territorio y las parejas se preparan para el celo escuchándose muy  a menudo peleas entre ellos al anochecer. Esta época de verano y principios de otoño es muy buena para intentar cazarlos por su abundancia y lo repartidos que están por todos lados.

Diciembre y principios de enero  es el celo del zorro. En este periodo, tanto machos como hembras no dejan de ladrar (el tauteo del zorro) hasta bien entrado el día. En su lenguaje ese ladrido quiere decir “este terreno es mío” y así se lo comunican al resto de raposos de la zona que contestan casi como si fuera eco contra una pared, “y este otro terreno es el mío”, dicen con su respuesta. Qué buena época es esta al amanecer para cazarlos con la chilla. Sin verlos…sabes dónde están y eso que tenemos ganado.

A finales de febrero la zorra se prepara para parir y empezamos el ciclo de nuevo.

Haciendo estas puntualizaciones rápidas ya sabemos cómo están nuestros zorros a lo largo del año y qué posibilidades tenemos de cazarlos.

Consideraciones previas:

Partiendo de lo tuno que es este animal y al que no tenemos que dar ninguna ventaja cuando andemos tras él porque nos la jugará, vamos a analizarlo como pieza de caza para nuestro arco.

Se trata de un animal pequeño (5-7 kg) con una zona vital igualmente pequeña, lo que hace que tengamos que llevar nuestro arco perfectamente fino y ajustado. En invierno sus pelos largos y generosa cola hacen que se hierren muchos tiros pues parece que “todo es zorro” y resulta que  la mitad es pelo. Es un animal blando y cualquier equipo que utilicemos para la caza mayor nos valdrá aunque aconsejo las puntas mecánicas que hacen poco ruido y tienen un vuelo perfecto cumpliendo su cometido con los raposos. Elegiremos flechas livianas que aumenten la rasante y la velocidad pues al ser un animal con piel fina no nos hace falta excesivo peso de flecha pero sí esas dos variables: rasante y velocidad.

Pocos animales tienen la capacidad de reacción que tiene el zorro. Es admirable y sorprendente lo rapidísimo que reaccionan ante cualquier amenaza. No dudan y en un abrir y cerrar de ojo, te han visto, te han olido o te han oído y han puesto tierra de por medio dejándote con el culo al aire.

Hay que intentar adelantarse a esa reacción, imaginarse lo que va a suceder, saber cómo reaccionan y aún así lo tenemos que hacer muy bien para que no nos la jueguen.

Su caza. Modalidades:

La chilla:

La chilla es la modalidad más práctica y la que más debemos utilizar para asegurarnos el éxito con los zorros.  Debemos poner todo nuestro empeño en aprender a hacerla porque sin duda nos brindará lances divertidísimos con las del hopo largo.

Pero, ¿qué es la chilla? La chilla es el sonido que hace un conejo, una liebre o cualquier roedor cuando se ve en una situación de peligro, ya sea atrapado o en verdaderas dificultades. Este sonido lo identifica rápidamente el zorro como “presa fácil” y siendo un depredador oportunista como es, no desaprovechará la ocasión corriendo veloz en busca de esa oportunidad que le brinda el campo. Un zorro sin haber oído en su vida la chilla de un conejo por ser aún joven lo tiene grabado a fuego en su ADN y si la oye sabrá cómo actuar sin dudar. Sorprendente ¿verdad?

Por tanto imitar la chilla del conejo veréis que es una opción muy válida para que un zorro se nos arrime y se nos ponga a tiro de arco.

Existen reclamos electrónicos con microchip que imitan el sonido de la chilla pero están prohibidos. Se puede grabar en el móvil pero igualmente está prohibido su uso para la caza. Lo podemos hacer con reclamos manuales que venden en las armerías y funciona bastante bien. La manera habitual es con nuestras propias manos si conseguimos entrenar para hacerlo decentemente. Y finalmente como lo hago yo….con la boca. Esto me permite tener las dos manos en el arco mientras reclamo al zorro con la boca siendo muy práctico.  A mí me resulta facilísimo y os animo a todos a practicarlo. Se trata de poner los labios como si fueseis a dar un beso y succionar. De la misma forma que se llama a un perro pero haciéndolo más fino y prolongado.

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Para que los que lean esto se animen, decir que no hace falta hacerlo fenomenalmente bien para que venga un zorro. Con conseguir un chillo medianamente creíble suelen acudir a la llamada. Intentadlo y veréis.

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Hay dos formas de cazar con la chilla. Imaginándonos donde pueden estar los zorros y reclamarlos o hacerlo a “zorro visto”.

En el primer caso nos colocaremos en un lugar desde donde dominemos los lugares de dormida de los zorros. Pudiendo valer un pegote de monte o junto a las zarzas apretadas de un arroyo. Nos colocaremos bien camuflados con zona limpia por delante que nos favorezca la suelta de nuestra flecha y comenzaremos a hacer la chilla.

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En este caso la pega que tiene el hacerlo con la boca es que no puedes aguantar lo suficiente como para que venga un zorro y acabas cansado por lo que es más recomendable hacerlo con reclamos manuales. Dependiendo del terreno que abarquemos se debe hacer chillos de una duración de aproximadamente un minuto y descansar unos momentos para de nuevo volver a hacer la chilla durante otro minuto. Si en unos diez minutos no se ha arrimado ningún zorro podremos cambiar de sitio que no tenemos nada que hacer.

Cuando la chilla la hacemos como consecuencia de haber visto a nuestro zorro, es decir…”a zorro visto” la cosa varía y mucho. Esto ocurre a menudo en nuestra salidas al campo y lo debemos aprovechar. Quién no ha visto zorros mientras rececha por la mañana, mientras vigila un comedero de tórtolas, en una espera o en cualquier paseo al atardecer o al amanecer. ¿Quién no se ha tropezado un zorro sin ir a ellos?  Tenemos la ventaja de saber dónde está el animal y a eso hay que sacarle partido. Entendemos que hemos visto nosotros al zorro y no al revés, en cuyo caso no tendríamos nada que hacer, el zorro tiene que estar desprevenido cuando le hagamos la chilla.

Lo primero que hay que buscar, estando el zorro distraído como digo, es un puesto que nos beneficie. No tengamos prisa, da igual que el zorro se aleje, aunque esté unos metros más allá si está de venir…vendrá. Ten sangre fría, busca un buen emplazamiento y prepárate para lo que te espera. Prefiero cubrirme poco por delante y totalmente por detrás. Lo ideal es colocarse delante de algún arbusto con algo de maleza por delante que nos disimule, pero si llevamos ropa de camuflaje no pasa nada porque no tengamos cobertura por donde presuponemos que vendrá el zorro. Los espero “rodilla en tierra” para hacer menos bulto y me tapo cara y manos si no tenía previamente los guantes y la máscara puesta. Para hacer la chilla la braga es un incordio y te la tienes que bajar para dejar los labios libres. Mejor la máscara.

En estos casos todo se resuelve muy rápidamente, en pocos segundos,  y es el momento ideal para hacerlo con la boca. De esta forma nos permite valorando la reacción del animal, ser más insistente en el chillo o hacer pausas cuando nos convenga y todo esto teniendo las dos manos libres para abrir nuestro arco que es la gran ventaja.

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Si el zorro está muy cerca antes de chillar aconsejo abrir el arco para no tener que hacer ese movimiento cuando se aproxime. A nuestra chilla el zorro reacciona rápidamente se nos quedará fijamente mirando y no suelen dudar en acercarse. Normalmente al trote y rara vez al paso. Desde ese momento el zorro no nos quita ojo, parece que nos taladra con la mirada mientras se acerca, no debemos dejar de chillarles haciendo pequeñas paraditas que hacen que el zorro se pare para seguir acercándose en cuanto le volvamos a chillar.

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¿Cuándo lo tiro?

Tenemos tres opciones para soltarle la flecha al zorro y debemos tenerlas presentes para saber cuál es la que más nos conviene.

  • De frente mientras se aproxima.

Traerse el zorro hasta unos 10 metros si hacemos la chilla bien y estamos bien camuflados es fácil. Cuando lo tengamos a distancia de tiro debemos dejar de chillar animándolo a que se pare.  El tiro será de frente y apuntaremos al pecho siempre que estén parados. Suelen ser tiros fáciles porque no estará a más de 15 metros.

  • Cuando nos ha localizado y nos da un abarco mostrándonos el costado.

Si no estamos bien camuflados o no hacemos la chilla en condiciones el zorro titubea un poco y al no fiarse nos da un abarco intentando localizar que es eso que suena allí y se parece a un conejo. Suelen darlo entre los 20 y los 30 metros y es raro que se arrimen más porque algo estamos haciendo mal que suele ser una mala chilla o  un mal camuflaje. Aprovecharemos que nos da el costado para tirarlo atravesado cuando se pare.

  • Cuando una vez que nos ha visto sale corriendo pero se para en torno a los 20-25 m metros.

Lo hemos hecho tan bien y el zorro estaba tan ciego en la chilla que no se frena y casi llega a tocarnos con el hocico. Al ver que aquello no es un conejo pega un respingo y se aleja a toda velocidad. Tranquilo, con toda seguridad te va a dar una nueva opción. No has de tirarlo de frente corriendo ni cuando se aleja también corriendo por habernos localizado. Hay que seguir apuntándolo con el arco abierto y esperar esa parada que se va a producir alrededor de los veintipocos metros. Se parará y nos mirará dándonos el costado. Será la última opción pero muy buena para hacernos con él.

Muchos no hacen la chilla por miedo al ridículo, porque creen que les sale mal…por desconocimiento. Localizad un zorro y en la soledad del campo, sin nadie ante el que hacer el ridículo intentad practicar la chilla. Continuad aunque creáis que lo estáis haciendo mal y a ver qué pasa.

He conseguido traerme zorros desde el coche en varias ocasiones con amigos delante incluso estando en marcha y viéndonos el propio zorro. Después de hacerles las chilla sin arma, donde apuras la situación porque sabes que no les vas a soltar un flechazo, la mayoría de las veces los he traído a menos de 5 metros saltándome la tierra en los pantalones después del bote que pegan al descubrir la trampa. Los he tenido dándome vueltas incluso oliéndome sin irse. Un zorro ante una comida fácil como un conejo pillado no se resiste y reaccionan de una forma un tanto descarada que me sorprende muchísimo y que a veces les pierde. A un mismo zorro me lo traje tres veces con la chilla y le tiré tres flechas sin conseguir acertarle. Hasta ese punto llega el descaro de estos animales ante ese “bocatto di cardinale” . Cierto es que era un zorro nuevo….pero zorro.

Al agua.

En verano los puntos de agua son visitados poco antes de oscurecer o en las primeras horas de la noche por los zorros con mucha frecuencia. Son sitios muy seguros para tropezarnos con ellos a lo que hay que sumar la gran cantidad de zorros nuevos que hay en esta época. El problema normalmente está en las dimensiones de la charca o aguadero, suelen ser grandes y entrar el zorro en la orilla de enfrente dándonos un tiro muy largo. Es el momento de emplear la chilla y metérnoslo a cascoporro.

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A la carroña

Es muy habitual encontrarnos en el campo animales muertos. Ya sea una oveja, una vaca o ternero malparido o cualquier otra cabeza de ganado. Incluso alguna res de caza mayor que por los motivos que fueran no se pudo aprovechar su carne. Pues tenemos un tesoro donde esperar a los zorros, ese bocado no lo desaprovechan los zorros y son puestos muy seguros.

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Cojamos el animal muerto si podemos y coloquémoslo junto a algún árbol donde nos sea favorable el tiro y la entrada del zorro sea por delante estudiando previamente el aire. Pasaremos una noche divertida aunque prepararos para oler a podrido. El zorro suele aguantar bien la luz artificial y aunque nos entren de noche podremos tirarlos con nuestro arco.

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Mi primer zorro con arco lo cobré “a la carroña” y nunca se me olvidará.

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Al pienso compuesto.

Si los queremos cebar, el utilizar pienso compuesto de perro o de gato es algo muy efectivo. Mejor si tiene algo de pescado. Como suelen ser piensos caros recomiendo colgar uno de esos comederos automáticos que dejan caer cada tarde una pequeña cantidad de pienso y así los tenemos engolosinados. Vendrán seguro y allí que estaremos nosotros esperándolos con nuestros arco y flecha de la misma forma que hemos dicho cuando lo esperamos en carroña.

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He cazado zorros desde que era pequeño con mi padre y con mi hermano mellizo de todas las formas posibles que hay…en batida, en vivera con los teckels, a rececho, con chilla, con lazo… Los he criado en varias ocasiones desde cachorros teniéndolos mansos como perros. No se me olvidará aquel primero que criamos y al que le pusimos Swift (como el de David el Gnomo) y hasta el día de hoy mi relación con este animal ha sido continua.

Mi padre con Swift y nosotros dos.

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Nuestras primeras batidas de zorros

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Un buen trío alimañero.

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Todo esto te hace tener una experiencia con ellos que luego lo agradeces cuando los cazas con arco.

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También los he cazado sobre el papel, con mis palillos y mis tintas, en la intimidad de mi estudio.

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El zorro merece todo mi respeto, es un animal francamente admirable que por sus finísimos sentidos y sus reacciones te ponen a prueba como cazador. Dedicadle tiempo y encontraréis en el zorro la esencia de una caza auténtica…de las de verdad.

Jaime Hurtado Ceña